lunes, 11 de enero de 2010

LA CIUDAD DE LAS DAMAS


Se trataba sin duda de una mujer poco corriente para su época. En pleno siglo XIV se caso con quince años con un hombre diez años mayor que ella. A los veinticinco se quedó viuda al cargo de sus tres hijos, su madre anciana y una sobrina sin recursos.

Se trata de la primera escritora reconocida, además de partícipe en los debates literarios del momento. Basada en sus propias experiencias, Christine de Pizan escribió La ciudad de las damas en 1405. La obra, adjudicada a Bocaccio hasta 1786, reflexiona sobre como sería esa ciudad si no hubieran existido las guerras ni el caos promovidos por el hombre.

“Me preguntaba cuáles podrían ser las razones que llevan a tantos hombres, clérigos y laicos, a vituperar a las mujeres, criticándolas bien de palabra, bien en escritos y tratados. No es que sea cosa de un hombre o dos […] sino que no hay un texto que esté exento de misoginia. Al contrario, filósofos, poetas, moralistas, todos – y la lista sería demasiado larga-, parecen hablar con la misma voz […] Si creemos a estos autores, la mujer sería una vasija que contiene el poso de todos los vicios y males”.
En la Ciudad de las damas asegura que la historia hubiera sido bien distinta si las mujeres no hubieran sido educadas por hombres.

Hoy, 500 años después, seguimos viviendo bajo el manto de la masculinidad. La discriminación sexual sigue existiendo en la mayoría de relaciones sociales; ya sean familiares, sexuales, laborales, económicas o políticas. Sigue presente en el discurso y estructuras sociales. Perdura en la construcción de la identidad de la mayoría de las mujeres y hombres de los cinco continentes (en los que me incluyo, procurando ser consciente de ello). En definitiva, la dominación masculina ha constituido sin duda la forma en la que miramos el mundo.

Quién diga que la igualdad de géneros es un hecho, esta equivocado por completo. Aún no se ha llegado al término de la equidad en ningún aspecto. El machismo sigue ejerciéndose en el conjunto de prácticas sociales y en el imaginario colectivo. Las medias verdades han sustituido a la realidad. Los logros a medias se han tomado como universales. Y sobre todo ello pesa un silencio, una ignorancia que nadie se molesta en desvelar.


“Huid, damas mías, huid del insensato amor con que os apremian. Huid de la enloquecida pasión, cuyos juegos placenteros siempre terminan en perjuicio vuestro.”
Christine de Pizan, 1405. La ciudad de las damas.

lunes, 4 de enero de 2010

* LA GUERRA MOLA

“Un soldado entre pañales”, señalaba el titular en unas imágenes pertenecientes a un documental sobre las Fuerzas Armadas que dieron el pasado 2 de enero en un canal privado de la Televisión Española. El soldado en cuestión se trataba de un chaval colombiano (residente en España) de apenas 22 años que cambiaba el pañal de su bebe el mismo día de navidad, del cual regresaba de una misión en El Líbano para pasar las vacaciones con su familia.
Esta entrañable historia, iba acompañada de un minireportaje sobre su rutina militar a modo de “reality show”, en el que las cámaras nos iban mostrando su lado más tierno y humano.
A este le seguía una historia de amor entre una pareja de jóvenes militares, fruto de un encuentro pasional en Afganistán. Un teniente coronel muy sensible que mostraba su gran preocupación por los niños y su afición a la fotografía. Una apuesta mujer valiente, orgullosa de que sus hijos pequeños la vean como una auténtica aventurera. El grupo de compañeros que dedican su descanso para pasar un buen rato junto a la Play Station en el campamento en el que montan guardia mientras gritan, se abrazan y ríen. Caras bonitas y buenas conciencias que con la metralleta bajo el brazo me intentan convencer de su gran función humanitaria. Familiares orgullosos por el valor de sus seres queridos que arriesgan la vida por repartir la paz por la fuerza en Oriente Medio, y un canal televisivo de supuesto corte crítico de izquierdas que intenta hacernos ver lo admirable y alucinante que supone ir a la guerra con las Fuerzas Armadas Españolas, tan neutrales e inofensivos como de costumbre.

A modo de ONG, el ejército se presenta ahora como un mundo dinámico y abierto en donde poder desarrollar tus mejores habilidades y un exhaustivo crecimiento personal. Si a eso le sumamos el sueldo inicial de 14.000€ anuales, más las enormes facilidades de ser un funcionario vitalicio del Estado Español, y los escasos requisitos básicos para poder ingresar en el cuerpo (ser ciudadano español o latinoamericano, tener entre 18 y 29 años y medir más de 1’55m); tenemos una buena fórmula para sacarle todo el provecho a la desesperante situación socioeconómica en la que vivimos, dándonos ostias como panes con tal de no pertenecer al 20% de desempleados con el que cuenta hoy la sociedad española.
Personalmente, el intentar disfrazar la labor del ejército con un cuento de hadas progresista cuya función es la paz en el mundo o la alianza de civilizaciones, me parece aún más peligroso que el franquismo fantasma que sigue presente en los cuerpos militares de este país.

Un poquito de por favor... las cositas claras y el chocolate espeso.

“La inteligencia militar es una contradicción en los términos”
Groucho Marx