lunes, 13 de abril de 2009

PERIODISMO EN EL XIX

"Las gentes dispuestas a informar sobre toda clase de cosas se encuentran con bastante frecuencia en cierta clase de sociedad. Lo saben todo porque concentran en una sola dirección todas las facultades inquisitoriales de su espíritu. Por lo demás, al calificarlos de omniscientes, se sobreentiende que el dominio de su ciencia es bastante limitado. Por ejemplo, le dirán que Fulano está en tal lugar, que tiene tales y cuales amigos; que su fortuna es de tanto.



Le indicarán la provincia en la que ese personaje fue gobernador, la mujer con la cual casó, el total de la dote que ella aportó, sus lazos de familiaridad y toda clase de informaciones del mismo estilo. La mayoría de las veces estos 'sabelotodo' van con los codos rotos y ganan sueldos de diecisiete rublos al mes. Aquellos que son tan bien conocidos, están muy lejos de sospechar que son objeto de semejante curiosidad. Y sin embargo, las personas de esta especie encuentran un vervadero gozo en aprender una sabiduría que equivale a una verdadera ciencia que ellos elevan, apasionadamente, al rango de satisfacción estética. He conocido a sabios, escritores, poetas y hombres políticos que han encontrado en ella la virtud del apaciguamiento, convirtiendola en el fin de su fin, y a ella le deben los únicos éxitos de su carrera."


Fiódor Dostoyeski; "EL IDIOTA" (1879).


miércoles, 1 de abril de 2009

TRANSGRESIÓN Y EXPIACIÓN


Todo está oscuro a pesar de entrar la luz, el frío te va engullendo poco a poco a medida que vas escuchando el eco de tus propios pasos por el pasillo. Las paredes te chulean con su imponente altura ya sea de un lado u otro pues vas caminando entre ellas de modo que casi puedes tocar las dos con ambas manos. Al final del pasillo divisas el infinito que te gustaría ver en el color del cemento... por los cristales opacos te imaginas el primer sol de abril que apenas dejan reflejarse en el amplio patio interior, mientras tanto esa voz impersonal junto con el insoportable ruido que acompaña a cualquier megafonía de edificio público te recuerda que aún corre el tiempo en el que te sientes atrapado. Pasan los meses...las semanas corren fuera aunque no puedas darte cuenta. Los días van pasando a pesar de ser todos iguales, las horas no merece la pena contarlas y los minutos carecen de toda lógica...¿los años?...de eso si que llevas la cuenta, de los que van y están por venir; y de los que no vendrán porque hace ya tiempo que se fueron.

Me basta un momento contigo para tener la certeza de que te han vaciado por dentro para quitarte los mínimos resquicio que hacían sentirte alguien. Lo que eres ya solo son recuerdos y en tus ojos puedo ver que te han convertido en tu propio error...No importa quien fuiste o quisiste ser y el arrepentimiento ya no vale para nada porque no hay nada que puedas hacer ni nada en que creer.

Tu tiempo tiene otro dueño y tu vida se resume en tus escasas decisiones sobre asuntos que siempre resultaron insignificantes pues lo pequeño se hace grande si quieres verle algún sentido a la extrema rutina y seguir manteniendo algo de dignidad que te permita mantenerte en pie para seguir descontando los días en tu calendario.

Tienes cada paso y movimiento tan extremadamente marcado, tan ausente de posibilidad de cambio o novedad…que estás completamente anulado como ser humano. Eres un cuerpo, un número, un caso o un simple papel sellado que va rulando de oficina en oficina y mesa tras mesa. Te han quitado hasta el amor propio innato tan necesario como el respirar.

Si han llegado a ese punto de reducirte al estatus de una rata, si han conseguido que yo viera todo lo que hoy he visto…me temo que este sistema funciona.