miércoles, 14 de enero de 2009

LA ERA DE LA INFORMACIÓN: ECONOMÍA, SOCIEDAD Y CULTURA

"La identidad se está convirtiendo en la principal, y a veces única, fuente de significado en un periodo histórico caracterizado por una amplia desestructuración de las organizaciones, deslegitimación de las instituciones, desaparición de los principales movimientos sociales y expresiones culturales efímeras. Es cada vez más habitual que la gente no organice su significado en torno a lo que hace, sino por lo que es o cree ser"
Manuel Castells (1997) Vol.1 LA SOCIEDAD RED

Sin duda el extenso y cargado trabajo de Castells en la obra de La era de la información: economía, sociedad y cultura, supone y con razón, una de las contribuciones mas importantes a la teoría sociológica y psicosociológica actual, al sumergirse por completo en el amplio abanico de los cambios sociológicos, políticos, psicológicos y económicos que ha supuesto la presente revolución tecnológica que estamos viviendo actualmente.

En el prólogo Castells expone con varias pinceladas perfectamente explicadas y sintetizadas, los rasgos generales de su aportación así como la postura teórica con la que parte para el desarrollo de su trabajo.

Comienza describiendo la situación actual en la que nos encontramos a nivel global definiendo en pocas palabras los conceptos básicos necesarios para el inicio de la lectura así como sus intenciones como científico social; “analizar y teorizar es un modo de ayudar a construir el mundo”.

Acompañado de un análisis sociohistórico con el que ejemplificar el papel del Estado en el desarrollo tecnológico y la tecnología como expresión de las capacidades de una sociedad determinada, el autor afirma que sin el auge tecnológico no nos encontraríamos en el mismo punto del capitalismo que nos invade hoy por hoy.

En un mundo cambiante y confuso en plena revolución tecnológica, son demasiado los casos donde observamos que las personas tienden cada vez más a reagruparse en torno a las identidades primarias: religiosa, étnica, territorial etc. No obstante, no son pocos los autores que de una u otra manera están de acuerdo en que la identidad se está convirtiendo en la clave donde fijar nuestra atención para analizar y entender los panoramas a los que se enfrenta el hombre moderno. Diferentes y específicos en cada caso ya que como bien nos muestra la historia, la globalización tiende a adaptarse según las características locales, lo que otros autores como Robertson y Beck denominan glocalización. Como afirma Castells nuestras sociedades se estructuran cada vez más en torno a una posición bipolar entre la red y el yo.

Lo más interesante que encontramos en el prólogo de su obra y que el mismo reafirma al final del capítulo, es que su propuesta está dirigida a plantearnos hipótesis más que a verificarlas. Dada la fuerza y rapidez con la que suceden los cambios sociales de nuestra época, creo que es necesaria la lectura de obras que nos inviten a la reflexión y a la duda más que a la ambición teorizadora macrosociológica.

Desde mi punto de vista la obra de Castells se adapta perfectamente al hilo de su propósito: la creación de un marco interpretativo amplio que nos permita explicar los procesos psicosociales en relación con los macroprocesos y cambios sociales que trae consigo este nuevo (des)orden mundial.

2 comentarios:

civilis dijo...

Conozco la figura de Castell y su importancia en la sociología. Aunque no he leido nada suyo. A la vista de este artículo me atrevo a conjeturar que Castell, cuando habla de Red y de globalización se refiere a fenómenos del llamado primer mundo. En lugares como África, India o China (por muy emergentes que sean sus economías) o grandes zonas de Latinoamérica, sus afirmaciones carecen mucho de sentido. La mayor parte de la población en el mundo lucha por subsistir. La Red poco les puede importar cuando no tienen nada que llevarse a la boca. ¿Globalización? cuando conviene. Para que la Red (con mayúsculas) pueda contribuir a una globalización positiva (y no sólo para el beneficio de unos pocos) es preciso una red (con minúsculas). Quiero decir que hace falta, es imprescindible, una red de comunicaciones global, inexistente hoy en día, aunque técnicamente posible. El acceso a la Red debe ser global, para empezar a pensar que puede beneficiar a toda la ciudadanía.
Lo siento, hoy me he levantado con espíritu negativo.
Pero he aprendido mucho con la lectura del artículo.

J.R.F. dijo...

Es verdad que ni en el prólogo ni en mi comentario se hace referencia a lo que dices. Pero si que lo tienen en cuenta...en lugares como África, India o China a los que te refieres, también tiene su efecto el desarrollo tecnológico y los efectos del capitalismo actual, pero a su manera...es decir, la globalización se adapta en cada lugar dependiendo de sus características locales.

Beck (en un libro que me regalaste hace dos años) habla por ejemplo de la formación de identidades sociales en el continente africano. Comentando que la identidad africana como tal se comienza a dar fuera de sus fronteras, ya sea debido a la movilidad geográfica, al racismo etc. Ya que en gran parte del continente los procesos de formación de identidad poco tienen que ver con los nuestros. Claro es el ejemplo que conceptos tan obvios para nosotros como es el de "Nación" o "país" pueda ser tan extraño para muchos como para nosotros es "la tribu", y por tanto puede resultar mas dificil que ciertas sociedades se adapten sin problemas a los sistemas políticos, económicos y sociales que les impone el "primer mundo".