martes, 11 de noviembre de 2008

LA GLOBALIZACIÓN DEL MIEDO

"Durante miles de años, el hombre ha permanecido siendo lo que era ya para Aristóteles: un animal vivo y, además, capaz de una existencia política; el hombre moderno es un animal en la política cuya vida, en tanto que ser vivo, está en cuestión"
Michel Foucault, La volonté de savoir, p.188

Ya en el siglo XVI fueron advertidos los futuros príncipes de que el miedo es más efectivo que el amor para el control social. Lo observó Maquiavelo y se sigue repitiendo a lo largo de la historia hasta la sociedad actual, donde el miedo sigue ocupando cada vez más una importante función en la política internacional; nos enfrentamos ante una sociedad individualista basada en la cultura de la muerte y la ideología de la seguridad. El miedo como control moral, como causa, consecuencia y medio de la construcción de las identidades sociales; el miedo como herramienta de legitimación ideológica y encubrimiento político; en definitiva: la utilización del miedo y la muerte para la construcción social de la realidad.
Ya nos argumentó el antropólogo Jack Goody de cómo el terror a servido a la política internacional actual en algo tan importante para el control social, como es el cambio del significado de la muerte en sí; llegándose a considerar de formas tan diferentes a medida que se aleja de la realidad cotidiana.
Mientras en nuestra experiencia directa, la muerte sigue siendo algo tan abrumador y confuso (algo esencial para que el terror goce de sentido), las muertes en la guerra moderna “libradas desde el aire”, también son percibidas desde las alturas.

Para comprender esta estrategia de la transformación social de la muerte, solo tenemos que pararnos a analizar cualquier ejemplo en los medios de comunicación; ya que no es de la misma importancia la muerte de un honrado guardia civil o concejal a causa de una banda terrorista en el norte de España, que el porcentaje de civiles fallecidos a causa de los daños colaterales que supuso la guerra contra el terror en la última guerra de Irak. Sin embargo, ambos casos están justificados de la misma manera por los homicidas; pero como es obvio, no son igualmente percibidos por la opinión pública.

Estos ejemplos sobre la utilización de la muerte y sus significados en los medios de comunicación, afirman la idea de la instrumentalización del miedo como control moral y construcción de identidades sociales. La frase citada textualmente por George W. Bush “Vamos a buscar a los terroristas en cualquier parte del mundo”, no es más que un ejemplo de cómo la sociedad occidental(“los buenos”), construye su identidad social a base de los otros, (“los adversarios"), como representación del mal y de todas aquellas cualidades a las que ya estamos acostumbrados a oír en todo tipo de discursos en los medios de comunicación.

Pero la construcción social de la identidad a través del control moral mediante el miedo no es nada novedoso. Siempre han existido enemigos de la patria, o de los valores cristianos, de la libertad o de la democracia; no es más que la adaptación de la vieja dicotomía de el bien y el mal, pero adaptado al poder político de la sociedad contemporánea.

Esta demonización del otro, no solo sirve para construir la identidad social de occidente como los buenos de una película de acción, sino que además da legitimidad a todo tipo de acciones como la última masacre de Irak, por ser este el ejemplo actual más significativo de la escena internacional.

Pero para ilustrar otro ejemplo más cercano a nuestra experiencia, solo hay que ver la esquizofrenia colectiva que existe en nuestro país en torno a la inmigración. La presencia inmigrante como avalancha o como oleada; metáforas que van más allá de la propia estética del discurso ya que denotan la presencia inmigrante como amenaza; es decir, la construcción del miedo al extranjero por multitud de razones contradictorias en las que no vamos a entrar ahora, y que legitiman todo tipo de acciones políticas ya conocidas.


Por último cabe señalar la utilización del terror como forma de selección perceptiva en la sociedad civil. De tal forma que el “terrorismo como mal de males que engulle todos los problemas”, se ha convertido en el eje de los problemas sociales a nivel global y reflejado en la llamada ideología de la seguridad en lo que el resto de obstáculos que se puedan dar en la realidad social, aparecen como secundarios.

Sin duda, la actual y creciente cultura individualista en la sociedad tardomoderna, sumada a las inseguridades e incertidumbres personales que acompañan el desarrollo de la modernidad; constituyen una realidad cada vez más difícil para el individuo en sociedad. Si a esta situación, le añadimos la ideología de la seguridad, la cultura de la muerte y la utilización del miedo para el control social casi en su totalidad; resulta preocupante las graves consecuencias que pueden llevarnos las cuestiones planteadas en esta breve reflexión.


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